Archivos Mensuales: agosto 2012

Españistán, la culpa es de los pobres.

   Siempre es más fácil criminalizar a quien menos tiene. A quien no puede acceder a los medios para dar su versión ni puede costearse unos buenos abogados que lo defiendan.

   Para muchos es evidente que España estaría entre las grandes economías sin los pequeños defraudadores, la solidaridad con los inmigrantes, sin las subvenciones a industrias deficitarias, etc. Somos culpables porque no pagamos suficientes impuestos, porque el estado nos regala carreteras, sanidad y educación y no podemos pretender que todo eso sea "gratis". Bastante hacen con ayudar a alguna institución para que disfrutemos de una religión gratuita, si queremos algo más, es lógico que lo paguemos. Pero teniendo una buena opción religiosa ¿quién necesita algo más?

    Todo esto teniendo en cuenta que nuestros sacrificados representantes viven con lo justo, que es un gran sacrificio para ellos dejar otros trabajos y salarios (públicos o no) para darlo todo por el pueblo que confió en ellos. Que aplican la ley escrupulosamente y sin discriminación alguna. Que su máxima prioridad es el desarrollo del tejido social, por lo que no invierten en armamento ni en investigación militar. Que la perspectiva social de los dirigentes políticos les lleva a unirse para mejorar la situación de los habitantes del país. Que su honradez les impide sacar provecho de los conflictos sociales y politizar la sociedad, la cultura y las diferencias de sus conciudadanos. Que cuando mencionan constitución y constitucionalidad es porque la defienden y aplican en todos sus aspectos, no tan sólo en los que pueden reportar unos votos…

   Que suerte la de este país contar con tan magníficos representantes y qué desagradecidos sus habitantes que lejos de colaborar, zancadillean su labor llevando al país a la ruina.

Un abrazo, Nando

 

Anuncios

A propósito de las vacunas

    Prácticamente todos los gobiernos del mundo mantienen y financian campañas de vacunación a la población. Nuestros altruistas y magnánimos gobernantes, se preocupan por nuestra salud y buscar beneficiarla con este tipo de campañas. ¿Pero podemos confiar en ellos?

   No quiero entrar en el debate de si las vacunas son o no son beneficiosas, tan sólo reflexionar sobre si debemos confiar nuestra salud a quién dice hacer lo mejor para los habitantes de cada país. ¿Podemos creer a nuestros gobernantes cuando nos dicen velar por ella?

   Cuando día a día se evidencia que las decisiones que toman nuestros temporales regentes y legisladores favorecen única y exclusivamente al gran capital, a los muy muy muy ricos, tratando al resto como una prescindible masa de desposeídos que tan sólo ansía que papa estado les mantenga y pague los caprichos (bueno, hay excepciones, exactamente cada cuatro años), no veo que quienes gobiernan se preocupen lo más mínimo por el bienestar de los ciudadanos.

   En el caso de Españistán, si nuestros gobiernos sostienen una exagerada inversión en investigación militar (hay quien dice que sólo nos aventaja USA), si se invierten grandes cantidades en material antidisturbios, si se mantienen e implementan leyes que facilitan el despido y el desahucio y que abocan a multitud de familias a no poder alimentarse ni vivir en condiciones, ¿podemos creer que a esta gente de promesas fáciles les importa nuestro bienestar?

   Su honradez es cuestionada en cualquier ámbito, te califican y te tratan como a un terrorista si protestas contra sus decisiones, te mienten, sus decisiones se muestran arbitrarias, es imprescindible tener una renta muy alta para acceder a sus magnánimos indultos, ¿y se preocupan por nuestra salud? ¿Es posible que piensen que podemos ser ciudadanos sanos sin un techo, sin una buena alimentación y sin unas condiciones de vida estables, tan sólo con la administración de una serie de vacunas?

Un abrazo, Nando

Cultura, tradición e idioma.

   La definición de cultura aplicada a un grupo humano es el tejido social que abarca las distintas formas y expresiones de una sociedad determinada. Por lo tanto, las costumbres, las prácticas, las maneras de ser, los rituales, los tipos de vestimenta y las normas de comportamiento son aspectos incluidos en la cultura.

   Por tradición entiendo que es la mejor manera en que una o varias personas encontraron de hacer algo con las herramientas e instrumentos que poseían en aquel (normalmente lejano) momento.
Partiendo de ahí, quiero hacer referencia a las múltiples ocasiones en que he visto a los defensores de una cultura determinada ser intolerantes con quien proviene de otros orígenes culturales.

   Normalmente cuando he asistido a una férrea defensa de la cultura, ésta se basa casi exclusivamente en el idioma. Es decir, se usa al idioma de un colectivo como máximo exponente de sus cultura, obviando la riqueza del mundo rural y su conocimiento del medio, su música y danzas y otras particularidades que conforman el acervo cultural de un colectivo.

   A quienes he visto defender su tan amada cultura de esta manera, tengo que decirles que no la defienden, que lo que defienden es un idioma. Normalmente viven en pisos, saben poco o nada de la vida rural, cuando les hablas de música tradicional te dicen que prefieren el rock y poco más saben de su medio ambiente. Normalmente un idioma es una diferencia evidente con otras culturas, el resto de componentes culturales, suele ser demasiado similar como para sentirse orgulloso de lo que te hace diferente a otros. 
  

   Cuando a nivel personal basas tu defensa en la acusación a otros, puede evidenciar un complejo de inferioridad, no estás tan seguro de que lo que defiendes sea tan bueno, hay que hundir a lo que te hace la competencia. A nivel colectivo suele suceder lo mismo, además que defender una cultura o idioma sin respeto ni conocimiento de otras no enriquece a nadie. 
  

   Otro de los aspectos sobre los que se sustenta la defensa de la cultura es la tradición, se eleva la misma hasta hacerla intocable, creando férreas defensas que la sigan manteniendo pura e inmaculada. De ser así, la única tradición pura y casta nos haría vivir en cuevas, escarbando en busca de comida y encendiendo fuegos por el método de frotar palitos, con un idioma reducido a cuatro gruñidos…e igual me estoy excediendo porque quizás ni eso.

   La tradición es algo vivo que crece y se enriquece por "contagio" de otras culturas, algo que sus defensores están dispuestos a evitar a toda costa, ninguna de las tradiciones que defendemos tan arduamente serían lo que son sin estos contagios que se han sucedido desde antes de tener noción de cultura y tradición.

   Al final estas palabras "cultura" y "tradición" son armas dialécticas de quien quiere ser diferente a otros. Exponen su cultura como si los demás carecieran de ella, basan su defensa en los "ataques" que otros como ellos realizan.

   España es un país (me centro en ella porque es lo que mejor conozco) rico culturalmente. Españistán es un país dividido en un sinfín de matices culturales entre los que sobresale una dominante. Pero ese Españistan no existe salvo en la mente de quienes  usan la cultura como arma arrojadiza. Quienes defienden la cultura española, obvian que ésta está formada por el resto de culturas, que por proximidad se han enriquecido y contagiado unas a otras. Quien defiende otras culturas dentro de esta, obvia que de donde más se ha enriquecido la suya es de las vecinas, que su tan amada cultura no sería lo mismo si ésta hubiera crecido en una isla.

   Quién defiende la "endogamia cultural" obvia que su cultura no sería lo que es sin la existencia de otras. Obvia que compartiendo nos enriquecemos todos, obvia que manteniendo las tradiciones inamovibles, tan sólo se enriquecen unos pocos. Compartir nos aporta libertad. Cuando se defiende la impermeabilidad cultural se defiende una forma de hacer las cosas ya institucionalizada, con intereses creados a su alrededor, con especialistas muy bien pagados por mantener la tradición estática, algo que reporta beneficios no a quien la vive o la defiende sino a quien domina las instituciones creadas a su costa.

   Al final la cultura es algo que nos hace más iguales que diferentes, algo que quizá no soportan quienes necesitan desmarcarse y sobresalir y que acaban con una magistral maniobra usando algo que nos hace iguales como bandera de su diferencia.

Un abrazo, Nando

Exopoetics. Enûma Elish

   Un poquito de música, ya que empiezo a irme por derroteros que nunca pensé en este blog y antes de que me de un arrebato místico que me lleve a mi antiguo y algo más metafísico sendero, aprovecho para presentar (os), a quien no lo conozca al grupo de Hip Hop Exopoetics. Los que me conocéis pensaréis que “carallo” le pasa a este. Bueno no olvido que cuando digo “de este agua no beberé” suelen suceder “cosas”, un día encontré este grupo, le di una oportunidad y me gustó. La temática general de disco, las letras y el echo de ser de descarga gratuita (libre de especuladores artísticos) me convencieron.

   Este es el enlace a la página de información y descarga del disco:

Exopoetics- Enuma Elish

   Un video de muestra:

Un abrazo, Nando

Ortorexia, un complicado trastorno alimentario.

   La psiquiatría nos obsequia de vez en cuando con un nuevo catálogo de trastornos psicológicos. Quienes hablan de ello, dicen que se pueden llegar a definir hasta “trastornos” de desobediencia a la autoridad. Aunque he leído algo acerca de esta última, no he encontrado ninguna referencia que me asegure al 100% de que esto sea así.

   De la que si he encontrado nombre y definición es de la ortorexia de la que “wiki” nos dice:

   “Ortorexia, u ortorexia nerviosa es un término acuñado por Steven Bratman para calificar como trastorno alimentario la obsesión patológica por comer comida considerada saludable por la persona, lo que este doctor estadounidense sostiene que puede llevar a la desnutrición, incluso a la muerte.1 2
Bratman acuñó el término en 1997 del Griego ὀρθός orthos, ‘correcto’, y ὄρεξις orexis, ‘apetito’.3 Literalmente ‘apetito correcto’, la palabra es un símil de anorexia, ‘sin apetito’.
Bratman describe la ortorexia como una obsesión perjudicial para la salud como el trastorno obsesivo-compulsivo, con lo que el paciente considera alimentación saludable. El sujeto puede evitar ciertos alimentos, como los que contienen grasas, conservantes, o productos animales, y tener una mala alimentación. Bratman afirma que “la desnutrición es común entre los seguidores de las dietas de comida saludable.”

   Muy razonablemente se nos explica las raíces y las posibles consecuencias de esta enfermedad.
No niego que haya gente que lleve su relación con la alimentación a un grado de obsesión, de lo que dudo es de que para corregir la obsesión sea necesaria una medicación psiquiátrica.


Al margen de esto lo verdaderamente peligroso para
mí de esta “enfermedad” es que su afirmación lleva implícita otra afirmación: lo normal es comer cualquier otra cosa dentro de lo que nos ofrece el mercado. Comer sano como norma, se convierte en un trastorno, mientras se normaliza el echo de comer carnes hormonadas, vegetales “pesticidizados” y manipulados genéticamente, alimentos que por la cantidad de conservantes se aproximan a la “vida” eterna, refrescos que sirven de linterna por la noche y no sé cuantas cosas más. Puede que quien se alimente así esté sano para la psiquiatría, pero no pasaría un control anti-doping ciclista.

   Quién no ha vivido en una zona rural agroindustrial no sabe realmente la cantidad (y descontrol) de “ayudas químicas” que se usan.

   Muchas enfermedades convencionales desaparecen con pequeños cambios en la alimentación. No todos los alimentos son aptos para todas las personas. No se trata de hacer cambios radicales si no de evitar lo que nos hace daño. Llevar esto a la obsesión quizá sea más dañino que los propios alimentos, pero ello no quiere decir que la despreocupación en alimentarse sea sana. Por suerte, o desgracia, he conocido gente que se dedica a la producción agroindustrial de leche y otros alimentos que no consumen lo que ellos producen, a mí como mínimo, me da que pensar.

   Con un trastorno como este podemos calificar a cualquiera que busque una alimentación sana sin necesidad de ser obsesiva, ya que para quién come habitualmente lo que nos ofrecen las grandes superficies, el que busca algo diferente ya es “obsesivo”. De la misma manera nos da carta blanca para “disfrutar” de la amplia oferta de alimentos que los supermercados nos ofrecen.

   Si hay comentarios a este post, posiblemente sean del tipo comer “esto o lo otro es lo mejor”, antes de comentar, revisad si vuestras opiniones son “obsesivas”, no sea que haya algún psiquiatra al acecho. Este post no va de eso, va de manipulación, de cómo una rama de la medicina defiende un tipo de alimentación que enriquece a los de siempre, aquellos que comercian y se lucran con algo tan básico para la humanidad como la comida. Y su defesa la basa en la acusación de “infiel” a quien busca otra forma de alimentación.

Un abrazo, Nando

Videos

   Hoy he decidido añadir un nuevo anexo en el blog titulado “videos”, donde iré compartiendo diferentes grabaciones que me han parecido interesantes. Es posible que con el tiempo cree algún post que incluya alguna de ellas, aunque lo considero una opción algo complicada ya que al ser un blog de carácter personal, incluir mensajes de otras personas puede inducir a la creencia de que estoy de acuerdo al 100% con lo expresado.

   Mi intención en un principio fue crear un espacio para compartir mis reflexiones, con el tiempo, éstas han ido añadiendo campos en los que no esperaba entrar, también he decidido dejar el espacio abierto para los comentarios, ahora incluyo videos de otros…

   Afortunadamente es un espacio que va mutando según las necesidades, algo que igual no hubiera sido capaz de hacer hace algunos años.

   Aprovecho esta nueva entrada para recordar algo que intento expresar en mis textos, a lo mejor no siempre resulta claro (gracias “Hantonio”):

“Siempre que enseñes,

enseña a la vez a dudar de lo que enseñas”

José Ortega y Gasset

   Con esto no pretendo considerarme “enseñador”, prefiero el término “compartidor”. Lo que si pretendo es recordar y recordarme que lo que comparto es mi experiencia personal, algo que no tiene porqué ser válido para otros.

Un abrazo, Nando.

Españistán en viñetas

   Españistán es un término creado (creo) por Aleix Saló, que define muy bien el país en el que vivimos. Cuanto más avanzan los días, las noticias en los medios más me lo confirman. Esta es una selección de viñetas encontradas en diferentes webs, blogs y comentarios de noticieros. Algunas dan para reír y otras para reflexionar, no demasiado que a veces viene bien desconectar de la seriedad y cambiarla por la risa. Un abrazo, Nando.

 

1342210982-8e90a33a18c289f6fb9a7fedb690cbe3

1340214520-0f2d5554987955a30b0c7f86ea23fbce

1342283219-ac248f3655ae4d41441b0f581b589c86

d5349fd4

Qué bien nos va la vida…

   Qué bien nos va la vida que podemos permitirnos el lujo de criticar a quien no piensa como nosotros, que  nos permitimos el lujo de ofendernos por las opiniones que otros expresan, por su forma de vida, por sus creencias, por su raza o nacionalidad.

   Nos va tan bien que podemos disponer de nuestro tiempo para incluirnos en colectivos que persiguen la gloriosa meta de que el resto de la sociedad comparta sus postulados. Vivir resulta tan sencillo que necesitamos apuntarnos a diferentes puntos de vista para poder discutir por algo , hay que dar algo de aliciente a nuestras plácidas vidas.

   A veces, en un fugaz momento de lucidez, pienso que mi vida no va tan bien, que mi actitud puede deberse a la frustración, no soy capaz de coger la sartén de mi vida por el mango y sacudir de mi vida a quienes me la complican, y quizá debido a ello busco a quienes están por debajo de mi, evidentemente son todos aquellos que mantienen posturas equivocadas, equivocadas porque son diferentes a la mía. Afortunadamente no tengo muchos momentos de lucidez, es evidente que mi vida es un jardín de rosas y en caso de complicarse siempre será porque hay alguien que opina diferente, porque nació en un país diferente, porque su color, sexo o religión son diferentes…

  

   Quizá si tuviera más momentos de lucidez, podría llegar a plantearme porqué pienso y opino como lo hago. Podría llegar a cuestionarme mis creencias, afortunadamente el fabuloso escaparate de declaraciones públicas en los grandes medios no me da ese respiro. Tengo la inmensa suerte de que siempre hay alguien que me señala al posible culpable de mi situación.

   Siempre me resultó fácil la vida, pero algo comienza a fallar; de repente, me cuesta más llegar a fin de mes, a mi alrededor algunos conocidos pierden el trabajo y/o la vivienda, ¿cómo hemos llegado a esto? Preocupado, acudo a mis viejos consejeros, ellos entre pomposas palabras, me explican la realidad, me señalan los culpables con tanta seguridad que no me queda la menor duda. Gracias. La vida ya no es tan sencilla como lo fue, afortunadamente tengo quien me evite la laboriosa carga de responderme yo mismo, no necesito hacerme preguntas para las respuestas que ya están ahí.

Un abrazo, Nando

Te odio y te deseo lo peor.

Te odio y te deseo lo peor.

Te odio porque hace 500 años tus antepasados mataron a los míos.
Pero mis apellidos son como los tuyos, por ello te deseo lo peor.

Te odio porque maltratáis a mis vecinos cuando van a tu país.
Pero mi policía hace lo mismo conmigo y no me atrevo a protestar, por ello te deseo lo peor.

Te odio porque con vuestra estupidez habéis permitido que os gobiernen unos ladrones.
Pero los gobernantes de mi país hacen lo mismo, por ello te deseo lo peor.

Te odio porque quienes gobiernan y publican noticias que me incitan a ello.
No te conozco, por ello te deseo lo peor.

Te odio por todo lo que tu país representa.
El mío es parecido por ello te deseo lo peor.

   Te odio porque eres de derecha y yo de izquierda, porque eres cristiano y yo ateo, porque eres homosexual, blanco, musulmán, hombre….
Porque a pesar de todas nuestras diferencias eres lo mismo que yo, un esclavo del sistema, porque cada vez que te veo me recuerdas lo que yo soy, por ello te deseo lo peor.

   En el mundo odio a los de otros continentes. En mi continente odio a los de otros países. En mi país odio a los de otras opciones políticas. En mi opción política odio a los de otras opciones religiosas. En mi opción religiosa puedo odiar a hombres o mujeres, heterosexuales u homosexuales. En mi sexo u opción sexual puedo odiar a los ricos o a los pobres. En mi escala social puedo odiar a los del equipo contrario. En mi "hinchada" puedo odiar a un vecino.

   Siempre habrá a alguien a quien odiar y mientras pase mi vida odiando y criticando a todos los que me ofenden con su existencia, dejaré en paz a quienes me la dificultan. Prefiero seguir odiando a reflexionar un poco, pero de hacerlo, estaría criticando a quienes de verdad me joden cada día; son muy fáciles de identificar: llevan cochazos que nunca podrás comprar, veranean donde tú nuca podrás hacerlo, no los encuentras por la calle, viajan en jets privados o del estado, cenan en restaurantes que no puedes pagar con el sueldo de un mes.

   Odiando a quienes me ofenden con su existencia facilito la vida a quienes me la complican cada día. Pero no puedo reflexionar, cada vez que lo intento alguien me recuerda que mis mayores problemas son los que son diferentes a mi, tan diferentes que hay que desearles lo peor. Muchos de ellos tan sólo esperan poder formar una familia y criar a sus hijos lo mejor posible, poder llegar a fin de mes, irse algún día de vacaciones, disfrutar de un partido, tomar una cerveza, charlar con los amigos… Pero no se lo merecen. Por ello les deseo lo peor. Y mientras lo hago, una familia de mi barrio es expulsada de su casa, un niño en África muere de hambre, otro es explotado laboralmente, alguien es golpeado por la policía por protestar contra el gobierno, otro muere porque reza de diferente forma, otro es golpeado por ser homosexual, otra es golpeada por ser mujer, alguien muere por su color de piel o nacionalidad.

   Pero para ellos yo también soy de otra nacionalidad, sexo, color, religión, opción sexual, también soy un enemigo, yo, que quiero a mis amigos y familia, ¿cómo es posible?.

   Quizá un día me de cuenta cuando no llegue a fin de mes como muchos más, cuando me quede sin casa o tenga que ir a un comedor de caridad, que a mi lado están los que siempre odié, no quienes me incitaban al odio. Ellos siguen en sus jets y cochazos, en sus lujosos restaurantes, en sus inaccesibles viviendas. Y quizá ya es tarde porque mientras me debilité odiando a los que ahora están a mi lado, fortalecí a los que me incitaron a odiar.

Un abrazo, Nando

PD: si te ha gustado este texto u otro escrito por mí eres libre de compartirlo. Compartir nos enriquece.