Náufragos

Naufragio_2002

 

Hace ya un tiempo que el aparentemente tranquilo y fructuoso Mare Mercatus se mostró como el más agitado y traicionero de los mares. Cientos de galeones que orgullosos se sostenían sobre sus aguas han comenzado a hundirse ante el atónito despertar de sus remeros, que poco a poco comienzan a ser conscientes de que no eran los propietarios del navío si no los esclavos que lo hacían avanzar.

 

   Este avaricioso mar ha permitido que durante años estos navíos se enriquezcan continuamente y ahora reclama lo suyo y lo que nunca lo fue.

   Yo en concreto navegaba en el Galeón España. Ya hace unos años nuestros capitanes empezaron a dar muestras de haber perdido el rumbo. Nos arrojaron a los arrecifes justo cuando comenzaba el temporal.

Discutieron entre ellos para ganarse el favor de los remeros, pero no nos explicaron que estaban de acuerdo en las decisiones tomadas. Empezamos a darnos cuenta de que algo no iba bien cuando oímos el grito de “los empresarios y políticos primero”.  Ellos ya tenían sus botes salvavidas preparados hace tiempo.  Sólo pudieron embarcar los que poseían una credencial llamada “pensión vitalicia”. El resto quedamos con el agua al cuello viendo como esos lujosos botes llamados PSOE, PP, CIU, etc. se alejaban del lugar del naufragio, impulsados aún por unos incondicionales galeotes que aspiraban a compartir algo de lo que los capitanes habían prometido.

   El resto aún seguimos a la deriva, huérfanos de botes salvavidas. De entre nosotros, muchos aun sabiendo que fueron los capitanes quienes nos dejaron en esta situación, discuten entre ellos. Unos remábamos a la izquierda, otros a la derecha, incomunicados durante años, empujados por los voceros de los capitanes a odiar a los de la bancada opuesta. Este odio inducido durante años nos ha impedido ser conscientes de nuestra esclavitud, mientras hemos discutido entre nosotros, no hemos sido capaces de amotinarnos y tomar la dirección del barco… y nos impide reaccionar entre sus restos.

 

  Y podemos seguir así un tiempo, mientras sucumbimos en estas tenebrosas aguas… agotando nuestras fuerzas hasta que sea tarde para reaccionar… hasta que quizá regresen esos botes salvavidas y nos ofrezcan un rescate a cambio de un grado más de esclavitud. Pero entre los arrecifes aún quedan suficientes restos del España para hacer un nuevo barco, más ligero… un nuevo barco que exige de la colaboración de los náufragos para construirse, en el que todos debemos remar de mutuo acuerdo, no es una competición, es cuestión de sobrevivir. Es cuestión de salir del traicionero Mare Mercatus y volver a una isla donde poder empezar de nuevo.

   Y os aviso, remeros de otros navíos, de que este avaricioso mar no tiene intención de perdonar a ninguno de los barcos que alegremente se dejaron seducir por sus promesas de prosperidad. Hubo un tiempo en el que vivíamos en tierra, con la Tierra y es ahí donde podemos seguir creciendo. Este mar se ha desvelado traicionero y tanto los que nos ofrecéis refugio en vuestros navíos como los que os reís de nuestra situación estáis a la espera de perecer en él.  

   Amotinaros y volved a Tierra, quedaos con vuestros navíos y dejad a los capitanes a la deriva con sus botes.  Cuando llegue el momento ellos no van a tener compasión con vosotros.

 

Un abrazo, Nando

PD:

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3

Próximamente: cómo desmontar una pirámide.

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Publicado el 26/07/2012 en CONCIENCIA GLOBAL. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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